lunes, 20 de enero de 2014

BROZAS, DESDE EL CORAZÓN

Brozas la villa del pez

Brozas es una preciosa y singular villa agrícola y ganadera, situada en una planicie, que escogió, muy sabiamente, para su ubicación, el único altozano que había en varias millas a la redonda, y allí, cómodamente aparranada, a horcajadas sobre la pequeña colina, dibuja una silueta bellamente coronada por las torres de las iglesias, y los innumerables nidos de cigüeñas que pueblan sus tejados, lo que la hace fácilmente reconocible desde la lejanía.

Brozas es una preciosa y singular villa agrícola y ganadera, rodeada de campos de trigo, y dehesas donde pastan libremente vacas, ovejas y cerdos, y las grullas que descansan de sus migración anual, también alguna huerta aquí y acuyá, alguna que otra viña recuerdo vivo tiempos mejores, y esa harina tan blanca y tamizada con la que hacemos el pan y los dulces de pueblo, y esas chuletitas de cordero, de bocado las llaman, de bocado de cardenal seria más preciso, y esa chacina, con sus jamones, sus lomos, sus patateras.

Brozas es una preciosa y singular villa agrícola y ganadera del interior de la península ibérica, con un término municipal tan grande, tan grande, que casi que tenemos que ir a recogerlo al país vecino, a 200 km de cualquier costa marina y sin ningún río importante que la acaricie, y aunque existe algún humilde regato, las charcas y charquetas son lo más parecido que tenemos al Mediterráneo.

Brozas es una preciosa y singular villa agrícola y ganadera de secano puro y duro, que tiene en la actividad de la caza una importante fuente de ingresos, y pese a todo ese cúmulo de fauna y flora tan espectacular y representativa, Brozas ha elegido como animal totémico a un animal acuático, concretamente la tenca, o tinca tinca que dirán los eruditos, un modesto pez de agua dulce y estancada, de aspecto baboso y tacto resbaladizo, un pez discreto y tranquilo, que se encuentra cómodo en las enfangadas aguas de las charcas. Pudiera parecer, a gente ajena a nuestra zona, una extravagancia, y tal vez lleven razón, eso de que la fuerza de los hechos haya desembocado en que sea un pez quién mejor nos represente, no parece muy lógico, teniendo las maravillas que tenemos, pero, en cualquier caso, es una extravagancia que, con un toque de sazón y frita en aceite de oliva, es una de las siete maravillas del mundo culinario, verdad verdadera y universal que no admite discusión.

Y es que Brozas, damas y caballeros, es una preciosa y singular villa agrícola y ganadera, que tiene a la tenca como distintivo y a la veleta del pescador como vigía de sus tejados.
Foto cedida por Rosa María Jiménez Rodríguez, de su colección “Veletas de Brozas”

2 comentarios:

Mercedes dijo...

¡Que bonito, como me ha gustado!

Jose Hernandez dijo...

Preciosa villa, la conozco personalmente y con algunas de su gente compartí mis estudios de bachillerato. La veleta fabulosa. Un saludo.